Durante la zafra 2026 se observó floración en numerosos cañaverales comerciales de Tucumán. Este fenómeno, poco habitual en la provincia, plantea la pregunta de qué condiciones ambientales pudieron favorecer su ocurrencia durante esta campaña.

Un informe de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), elaborado por la responsable del manejo de la inducción floral bajo condiciones controladas, Carolina Díaz Romero, y por la técnica Ana Cecilia Ghio -ambas, del programa de Mejoramiento de Caña de Azúcar-, junto con el técnico de la sección Agrometeorología Jorge Forciniti, indica que la floración de la caña de azúcar comienza cuando la planta recibe determinadas señales ambientales. Una de las más importantes es la duración del día.

En Tucumán, el período potencialmente inductivo ocurre entre mediados de febrero y marzo, cuando el fotoperíodo disminuye progresivamente desde 12 horas 40 minutos hasta 11 horas 50 minutos. Sin embargo, que se presente este fotoperíodo no significa necesariamente que la caña florezca. Para que el proceso se inicie y avance deben coincidir otras condiciones favorables: temperaturas nocturnas superiores a 18,3° C, una adecuada disponibilidad de humedad en el suelo -necesaria para la síntesis de hormonas y de metabolitos, y para su translocación al tallo- y un estado de madurez fisiológica de entre dos y cuatro entrenudos maduros, como mínimo.

Además, la ocurrencia de heladas intensas con posterioridad a la inducción puede limitar o interrumpir el posterior desarrollo de la inflorescencia, debido al daño que pueden producir sobre el meristema apical.

Esta coincidencia de factores no ocurre habitualmente con la intensidad ni durante el tiempo suficiente en las condiciones de Tucumán, lo que contribuye a explicar que la floración sea poco frecuente en los cañaverales comerciales de la provincia. En la campaña 2026, en cambio, los datos agrometeorológicos mostraron un escenario compatible con condiciones favorables para la inducción y para el posterior desarrollo de la floración.

Los principales factores ambientales asociados con la inducción y con el posterior desarrollo de la floración en caña de azúcar son el fotoperíodo en disminución progresiva, las noches cálidas con temperaturas superiores a 18,3° C, la disponibilidad hídrica y la ausencia de heladas moderadas a severas, como lo muestra la figura. El fotoperíodo constituye el estímulo para la inducción floral, mientras que la temperatura, la disponibilidad de agua en el suelo y la ocurrencia de heladas pueden favorecer o limitar su expresión.

Para analizar si estas condiciones se presentaron de manera generalizada en el área cañera tucumana, se consideraron cuatro estaciones meteorológicas representativas de distintas zonas de producción: El Colmenar (departamento Tafí Viejo), Ingas (departamento Simoca), Santa Ana (departamento Río Chico) y La Cruz (departamento Burruyacu). Al comparar las campañas 2025 y 2026, se observa un patrón común en las cuatro localidades: durante el período potencialmente inductivo, 2026 presentó un mayor número de días con temperaturas mínimas superiores a 18,3° C.

Esta tendencia, que se muestra en el gráfico de tapa, indica que las condiciones térmicas nocturnas fueron más favorables para la inducción floral durante 2026 y que el comportamiento no estuvo restringido a una única localidad.

Estas condiciones térmicas coincidieron con la elevada disponibilidad hídrica que caracterizó a la campaña y con la ausencia de heladas moderadas o severas. La combinación de estos factores habría favorecido no solo el inicio del proceso de floración, sino también el posterior desarrollo y la expresión de las inflorescencias observadas en numerosos cañaverales de Tucumán.

El seguimiento de estas variables en las próximas campañas permitirá determinar si este tipo de condiciones vuelve a repetirse y evaluar qué implicancias podría tener para el manejo varietal y para la planificación de la cosecha.